ESENCIA DE MUJER

La obsesión de un maestro perfumero es encapsular, en un pequeño recipiente, todo un universo sensorial. Lograrlo no es tarea fácil. Requiere una nariz privilegiada y la sensibilidad única de aquellos que construyen el poema sin necesidad de ver la rosa. Con la fragancia ya les basta.

Jacques Cavallier  es uno de esos alquimistas. A sus cincuenta y cuatro años, la suya es una trayectoria de vértigo, uniendo su nombre -y su talento- a algunas de las esencias que han conformado el rumbo de la industria: Calvin Klein , Carolina Herrera , Lancôme  o Jean Paul Gaultier  son solo algunas de las casas donde este artesano ha mostrado su valía.

Ahora le ha llegado el turno a Louis Vuitton , firma en la que Cavallier se embarcó en 2012, con la misión de sacar al mercado la primera fragancia de la Maison. Tarea que ha transcurrido en absoluto secreto durante todo este tiempo y que ahora empieza a ver la luz, a la espera de su salida al mercado, el próximo mes de septiembre.

La colección constará de un total de siete perfumes que podrán leerse como un sutil homenaje a la feminidad. Pero, ¿a qué huele una mujer?

Para realizar este fascinante viaje, Cavallier ha instalado su taller en su Grasse natal, haciéndose fuerte en Les Fontaines Parfumées; la espectacular propiedad que Louis Vuitton tiene en la capital mundial del perfume -no en vano, en la ciudad residen 40 de los 200 perfumistas que hay repartidos por todo el mundo-. Fue en este rincón cercano al Mediterráneo donde el ahora maestro perfumero daría sus primeros pasos en la combinación de fragancias. Y es que la suya es una vocación heredada por parte de su padre y su abuelo, pertenecientes a una familia que reside en la región desde el S.XV. Si los lugares forjan el carácter, crecer en Grasse es un estímulo para la pituitaria. Enclave medieval situado a 750 metros de altitud, que cambió su industria de las curtidurías por la de los perfumes, sacando partido a sus vastos valles de flores, donde rosas, jazmines y nardos dan color -y aroma- a esta villa de los Alpes Marítimos.

Allí, Cavallier ha forjado un estilo propio, donde las fragancias naturales se unen a la técnica más avanzada para lograr perfumes de ensueño: Jazmín y Magnolia cuyas esencias son destiladas a través del Supercritical CO2 Extraction Process; un modernísimo sistema que destila las flores usando gas, en lugar de emplear calor para ello.

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En su trabajo de artesano, el maestro ha contado con absoluta libertad. Cuidando de que no se filtrase nada a los medios, durante el proceso. Ni siquiera su esposa sabía los detalles, a pesar de que es en su cuerpo donde Cavallier prueba todo lo que crea. “Me gusta que se pulverice el perfume y me gusta ver cómo huele el baño después, cuando hace un rato que ella ya se ha ido”, comentaba el maestro ante los periodistas, recientemente.

Mientras la expectación va en aumento, sigue sin saberse qué notas ha combinado Jacques Cavallier para crear algo tan ambicioso como imposible: Encerrar la esencia de una mujer en un frasco de cristal. Habrá que esperar a septiembre para comprobar si la Maison ha salido airosa de su empresa. Pero mientras tanto, en Marissa  te proponemos un plan mejor: Comprobar a qué huele la piel de una mujer hermosa, al alcance de tus sentidos.