SEXO EN LAS OLIMPIADAS: ¿VERDAD O MITO?

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Brasil es el país de la Samba, el Carnaval y, durante estos días, el lugar donde se concentran los mejores atletas del mundo. Cuerpos entrenados con una disciplina espartana durante cuatro largos años; hombres y mujeres jóvenes, en un estado de forma superior al resto de los mortales y con un sueño en común: Subirse al pódium reservado para los más grandes. Pero, ¿qué se cuece en la intimidad?

A esa pregunta trató de responder el periodista de la ESPN Sam Alipour, cuando vió la luz su polémico artículo sobre la vida sexual de los astros del deporte durante su estancia en la Villa Olímpica (Título: Will You Still Medal in the Morning?”). Corría el año 2012, cuando todos los ojos miraban a Londres como sede de la XXX edición de los Juegos Olímpicos, y el morboso reportaje de Alipour dio la vuelta al mundo, tirando por tierra aquella frase de la nadadora norteamericana Summer Sanders, durante Barcelona 92’: “Lo que ocurre en la Villa, permanece en la Villa”.

Orgías entre austríacos, canadienses y alemanes, maratones de sexo en habitaciones de hotel, un equipo entero de corredoras escandinavas saliendo ‘de caza’ a altas horas de la madrugada o atletas desaparecidos durante días enteros son algunos de los ingredientes que pueblan el lúbrico relato de nuestro cronista, pudiendo pasar por el argumento de una película porno pasada de revoluciones.

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La aclamada guardametas del equipo norteamericano de fútbol femenino, Hope Solo, medalla de oro en 2008, asegura que “en torno al 70-75% de los atletas practican sexo durante unas Olimpiadas”; a lo que añadía: “He visto gente teniendo sexo al aire libre. En el césped, entre los edificios”.

Exagerada o no, lo cierto es que en cada Olimpiada, se baten nuevos récords en cuanto al reparto de preservativos se refiere. 450.000 son el total que se han puesto a disposición de los atletas en Río de Janeiro. Una cantidad que triplica a los de Londres 2012 y que, para hacernos una idea, supone que cada deportista contará con más de 40 profilácticos para unos 19 días de competiciones. En este aumento tiene gran protagonismo el temido virus del Zika, transmitido por la picadura de un mosquito y contagioso mediante relaciones sexuales. Algunas delegaciones van más allá en la prevención; como el caso de la australiana, llegando a repartir condones antivíricos especiales entre sus equipos, fabricados por una compañía farmacéutica aussie.

Pero aunque la sombra del Zika es alargada en estos juegos, las posibilidades de conectar con alguien durante la convivencia en la Villa Olímpica siguen siendo enormes: “Cuando los juegos empiezan es como el primer día de colegio. Estás nervioso y super excitado. Todo el mundo está conociendo a gente y tratas de conectar con alguien”, comentaba Tony Azevedo, veterano capitán de Waterpolo en el equipo de USA.

En su mayoría, los atletas son muy jóvenes, están lejos de casa y conviven durante dos semanas con otros deportistas con los que tienen mucho en común. Desde ese punto de vista, es casi imposible que no surja la chispa. “A diferencia de en un bar, aquí no es complicado empezar una conversación. Basta con preguntar: ‘¿A qué deporte juegas?’”, sugería Hope Solo.

Y para los más tímidos, las aplicaciones móviles les hacen el trabajo más complicado. Así, desde Tinder aseguran que los encuentros en la Villa Olímpica han aumentado un 129% desde el inicio de los Juegos; algo que, esperan, vaya en aumento en lo que resta de Olimpiadas.

Sin embargo, también los hay que apagan el móvil nada más aterrizar a Río de Janeiro; son vigilados de cerca por sus coachs y se mantienen en un nivel máximo de concentración. Sobre todo en unos Juegos donde las redes sociales están más activas que nunca, pudiendo difundir las correrías sexuales de los atletas más descuidados; sin olvidar que los grandes patrocinadores están siguiéndolo todo muy de cerca, con contratos multimillonarios a la vuelta de la esquina para los deportistas de imagen impoluta.

 

¿Sexo o Abstinencia antes de una competición?

Esa sigue siendo la eterna duda que asalta a los preparadores cuando se les toca el tema. A pesar de que los últimos estudios  aseguran que apenas hay diferencias en el rendimiento de los atletas en función de si han practicado sexo o no, lo cierto es que ha habido consumados deportistas defensores de la abstinencia antes de una competición.  El legendario Muhammad Ali  aseguraba que no mantenía relaciones durante las seis semanas previas a un combate.

Desde un punto de vista químico, cuando tenemos sexo liberamos testorena; una hormona esencial para el rendimiento deportivo: Aumenta la masa muscular, el impulso competitivo y la fuerza. Y aunque es la principal hormona en los hombres, la mujer también la produce, en menor medida.

Por otro lado, después de mantener relaciones, sentimos una relajación que puede llegar a confundirse con el cansancio. Algo que puede ser un aliado o un enemigo, según la disciplina deportiva que se practique.

Mito o realidad, desde Marissa  estamos siguiendo muy de cerca los Juegos en un país que nos encanta y que rezuma sensualidad por los cuatro puntos cardinales. Viendo esos cuerpos esculpidos al milímetro, brillando bajo el sol del cálido invierno carioca, sólo se nos ocurre pensar que sería una pena que la Villa no ardiese de pasión cuando se apagan los focos.