Valencia: Tierra del Fuego

fallas de valencia

 

Ahora que la UNESCO ha declarado la fiesta de Las Fallas de Valencia como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, es un buen momento para recordarte -por si aún no lo sabes- algunos datos importantes sobre uno de los eventos más particulares del planeta.

¿Qué tal empezar por el principio?

Como toda fiesta tradicional, el origen de Las Fallas está envuelto entre la historia y los mitos, sin poder afirmar con rotundidad cuál fue el comienzo de esta fiesta valenciana.

Según la versión más aceptada por el pueblo, fue el antiguo gremio de carpinteros de la ciudad el que encendió la mecha -nunca mejor dicho- durante la víspera del día de su patrón San José, cada 19 de marzo. Según se cuenta, los ebanistas tenían la costumbre de alumbrar sus talleres con un palo o candil encendido, al que llamaban ‘estai’ o ‘parot’. El 19 de marzo, en honor a su santo, estos carpinteros hacían una hoguera en las calles y plazas, donde ardían los trastos viejos e inservibles, junto a los citados parots. Fuego que daría origen a lo que hoy conocemos como Fallas de Valencia.

Aunque esta teoría es la predilecta de los falleros y falleras de la Comunidad Valenciana, hay otros historiadores que creen hallar su origen en los rituales solares que la humanidad celebraba con la llegada de los equinoccios y solsticios, marcando el paso de las estaciones y, en definitiva, el final de un ciclo y el comienzo de otro. Rituales que pese a ser paganos, terminaron asimilándose por la Iglesia católica, asociándolos al fervor de otras imágenes cristianas.

Sea cual fuese el comienzo de esta celebración, no sería hasta el s. XVIII cuando Las Fallas adquieren ese aroma crítico y socarrón que las caracteriza, uniendo a la hoguera de San José los famosos muñecos o ninots; figuras talladas en madera para representar escenas y hechos censurables de la sociedad del momento.

Censura y una publicación “explosiva”.

traca fallas valencia

Con la evolución de la fiesta, el espíritu crítico fue haciéndose más explícito, provocando la irritación de muchos. Así, en 1870 Las Fallas, al igual que el Carnaval, comienzan a ser perseguidas por los poderes públicos. Una persecución que, por otra parte, dio pie da todo un movimiento en defensa de la fiesta. En este contexto surge la revista satírica La Traca, legendaria publicación valenciana que, en su afán por apoyar la fiesta, llegó a proclamar un premio para las mejores creaciones falleras, otorgando a la celebración un tono más competitivo; ya que no sería hasta 1901 cuando el Ayuntamiento decidiese formar parte activa de la fiesta del fuego, entregando los primeros premios municipales a las mejores fallas.

Y no quisiéramos seguir por esta suerte de guía improvisada, sin antes destacar la labor de una revista con tanta pólvora como la fiesta que premiaba cada año. La Traca fue fundada por Vicent Miquel Carceller, un irreductible militante anticlerical, que llevaría las riendas de la publicación desde su origen hasta 1939, cuando fue detenido por falangistas valencianos que no le perdonaron sus incendiarias portadas durante la guerra civil. Para la historia quedan ya esos dibujos donde podía verse a un general Franco travestido, añorante de los hermosos marroquíes de sus campañas africanas. Demasiada pólvora para los años 30 españoles, y Carceller acabaría siendo fusilado en el campo de tiro de Paterna, junto con el dibujante Carlos Gómez ‘Bluff’, autor de algunas de las portadas más críticas contra Franco, durante el conflicto. Para la memoria queda su rebeldía, que nunca respetó Iglesia, ni gobierno ni rey, erigiéndose como un faro de libertad en una época de silencio.

¿Qué no te puedes perder?

Las Fallas despiden el invierno y dan la bienvenida a la primavera de la mejor forma que saben los valencianos: Con ruido y furia. Al estruendo de los cohetes y petardos se une el olor de las flores y la pólvora, mientras la música no deja de sonar por todas las calles y plazas y la gente va de un lado a otro, deambulando por una ciudad tomada por el fuego, que todo lo renueva.

ninots fallas valencia

La exposición del Ninot, la plantá, los castillos de fuegos artificiales, la Cabalgata del Reino, la Ofrenda de las flores a la Virgen y la Nit del Foc, son algunas de las citas imprescindibles durante los días de Fallas. Pero más allá de las rutas aconsejadas, el verdadero placer de la fiesta radica en lo sencillo: Pasear por las calles de Valencia contemplando el espectáculo, mientras saboreas un chocolate con bunyols de carabassa, bien merece la visita a esta tierra de ensueño.

La Mascletà te dejará con la boca abierta.

Pero en sentido literal. Los expertos en la materia recomiendan mantener la boca abierta y no taparse los oídos mientras todo estalla a nuestro alrededor, para evitar así lastimar nuestros oídos de forma irreparable. En Valencia durante Las Fallas la tierra tiembla bajo tus pies y el ruido puede llegar a superar los 120 decibelios. Para que te hagas una idea, es como si  el motor de un Boeing 747 rugiera junto a tu oído. Pero créenos, merece la pena.

Valencia es una tierra festiva, con ese aire marítimo y cálido que sólo tienen las ciudades que las baña el Mediterráneo. Desde Marissa te damos la bienvenida hoy -y siempre- a un lugar que no olvidarás.

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