LA DANZA DE LOS 7 VELOS

Cuenta la leyenda que en la antigua Babilonia existió una Diosa consagrada al amor y a la belleza. Conocida como Ishtar su culto implicaba la prostitución sagrada, encontrando en su tradición el origen de la llamada danza de los 7 velos. Un tipo de baile erótico a través del cual la mujer representa el paso de los siete vestíbulos del submundo, siendo en cada uno de ellos, despojada de una de sus pertenencias; un velo o una joya.

Pero fue gracias a la controvertida figura de Oscar Wilde y al estreno de la ópera de Salomé, cuando la danza de los 7 velos llegó al Paris de los Cabarets donde se hizo popular como baile erótico y número de strip-tease.

Y tras años de libertinaje y sexo en la vieja Europa, llegó a Hollywood quien se encargó de inmortalizar la danza de los 7 velos, con Rita Hayworth en el papel de Salomé. Los velos, las transparencias y el sugerente vestuario, desvelando el escultural cuerpo de la incomparable belleza de la Hayworth, fueron el cóctel explosivo por el cual una danza que nunca existió, perdure a través del tiempo en la imaginación y la memoria de muchos hombres.

Ante tales hitos históricos y la atracción sexual que escenifica una mujer bajo telas de colores transparentes, son concebibles las muchas anécdotas y manifestaciones presentadas en nuestros días cuyas reminiscencias vienen tomadas de dicha tradición.

De unas de ellas se encaprichó el millonario creador de la marca Victoria´s Secret, Roy Raymond que presenta todos los años, conjuntos exclusivos expuestos como si fueran piezas de museo y culto al erotismo. La popularidad de sus ángeles forma parte de su identidad de marca que como en Marissa une modelos exclusivas con el  lujo y el glamour.

Son muchas las ocasiones que nos llaman para solicitar fantasías, velos y danzas de transparencias y nuestra respuesta es siempre la misma: “Marissa es lo que busca pero… Rita solo hay una”.